
Parte 2
"Entrañas, dulce Entrañas."
-Sa...Saludos.-Dijo Olvar con voz algo caparrosa y temblorosa.
-Hola, hermana, pasa, ¿necesitas algo?- dijo la renegada.
-Si, ¿me podrías ayudas a buscar mi nombre en los registros... eclesiásticos?- Preguntaba Olvar desde la distancia.
-Ah, ya veo, no te encontraban en Camposanto ¿verdad?, bien, veamos-Dice la renegada dirigiéndose presta a una estantería, como segura de que el libro adecuado esté allí.- ¿Nombre?
-Olvar Yavanna.
Olvar observa a la renegada mientras busca, lee y prueba distintos libros y se pregunta si no sería más fácil que alguien dedicase un día a ordenar aquel caos.Tras un rato de búsqueda y un sabroso tentempié de ala de murciélago frita, la renegada encuentra el nombre de Olvar.
-¡Oh! Aquí veo uno... bueno varios... Ol, Ol, Ol -Repetía la renegada buscando el nombre adecuado- Olvar Yavanna ... ¿Setaspicantes? - Olvar asiente a la renegada- Bien sí, aquí dice que pertenecías a la antigua iglesia de Entrañas, ahora conocida como "La Sombra Olvidada". Pasa por donde Renee, la tabernera, que te dé ,de mi parte ,la receta de las alitas, parece que aún no has perdido ese gusto por la comida. Luego deberias dirigirte a la ciudad, el camino es corto y está vigilado, no creo que tengas dificultades para llegar.
Tras despedirse de la renegada y prometiendole que volvería por allí, Olvar pasó por la taberna para buscar a su hermana y la receta de las alitas.
Esperó un rato y volvió a esperar, se hizo la noche con la ausencia de Aikise, sin embargo la renegada no se lo pensó dos veces y partió hacia la cercana ciudad de Entrañas.
El camino fue breve y un guardia le hizo compañía durante el trayecto limitándose a escoltar.
-Hasta más ver, hermana-Se despidió el guardia a las puertas de la ciudad.
Con un gesto afirmativo Olvar terminó la despedida, se volteó y observó la majestuosa y derruida entrada de la ciudad.
Se dirigió hacia el interior y pasando el descuidado patio llegó al antiguo trono del rey. Olvar se detuvo en la sala y la inspeccionó con curiosidad encontrando unas marcas de sangre en el suelo. Se arrodilló para observar mejor levantando sus correas y en ese instante un renegado que pasaba por allí dijo:
-No te arrodilles ante ese trono que tu rey falleció hace mucho.-Y se marchó como vino.
Olvar observó decepcionada el suelo maldiciendo y agradeciendo no recordar nada más que lo vivido hasta ahora; se volvió a incorporar y se dirigió por uno de los pasillos laterales llegando al altar del rey. Con curiosidad se detuvo a leer la placa que rezaba:
*-Aquí yace el rey Terenas Menethil II, último rey verdadero de Lordaeron. Grandes fueron sus hazañas, largo su reinado, inconcebible su muerte. "Que el padre no sea inculpado por los actos de su hijo. Que la corona manchada de sangre permanezca en el olvido."-*
Como por instinto acarició el altar mientras se dirigía hacia uno de los ascensores. Se impresionó de aquellas grandes moles que custodiaban la entrada de los tres ascensores disponibles. Parecían hechos con miembros de cuerpos diferentes y sin sentido. Las moles miraron a la renegada y la dejaron pasar sin preguntar siquiera. Una vez abajo siguió el sinuoso pasillo que acabó desembocando en una sala gigante y redonda de dos pisos.
Caminó un poco por el circulo superior mirando a los habitantes del lugar. Había un criador de murciélagos (que la gente usaban para viajar), muchas tiendas variadas y la pequeña taberna metida en un hueco con ataúdes muy cómodos donde descansar.
El centro de la sala lo reinaba un puesto también circular donde habían espectros y renegados, el banco de Entrañas.Dispuesta a preguntar bajó por una de las rampas y pudo ver que en la zona baja habían otros dos puestos, uno desprendía aromas de lo más sugerentes y apetitosos.
Se acercó y pudo ver que era una pequeña e improvisada cocina-comedor donde varios renegados enseñaban y cocinaban para los habitantes.
-¿Qué es ese olor?- Preguntó Olvar a la cocinera.
-Sabiola ahumada, todo un manjar, ¿quieres? ¡Recién traído de Costasur!, bueno en realidad lleva una semana, pero eso ¿a quien le importa aquí?- le contestó la cocinera.- Coge coge, no seas tímida.
-¿Quien me puede enseñar donde pescar esto?-Olvar cogió uno de los pescados ahumados colocados en un pinchito mientras preguntaba interesada.
-Ve al barrio de la magia, al noroeste de la ciudad, allí encontrarás a dos renegados en un muelle.-respondió amablemente la renegada.
Olvar se dirigió a ver el otro puesto, vendían tabardos y estatutos, no le interesó mucho a si que fue a buscar al pescador.
Se dirigió al norte de la ciudad y para su sorpresa había un pasillo circular por donde se asentaban los subastadores y clientes, caminó hacia el oeste hasta el primer pasillo que pudo ver y lo recorrió. Al final de él se hallaba un poste con indicaciones. "Barrio de la magia->", lo único que le interesaba en ese momento y para su sorpresa había otro circulo que rodeaba la ciudad.
Anduvo hasta llegar a un muelle, pero no había nadie de modo que siguió andando; pasó un puente bordeándolo, contemplando las enormes estanterías que ocupaban unos huecos en la pared interior y encontró a la pareja de renegados pescando en otro muelle.
Hasta ahora no había prestado atención pero el agua que recorría toda la ciudad era de un color verde muy intenso por lo que acabó preguntándose como demonios era posible pescar algo en ese lugar. Se dirigió a los pescadores y amablemente le enseñaron a coger una caña, como poner un buen anzuelo y le ayudaron a pescar su primer pescado con ... muy mala pinta.
Continuará.
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